En numerosas ocasiones escuchamos hablar de las vacunas que debemos poner a nuestros pequeños felinos, pero muy pocas veces entendemos la importancia de esto, cuando debemos hacerlo y frente a qué enfermedades. Lo primero de todo es que el veterinario revise exhaustivamente su estado de salud, y conozca bien el estilo de vida que lleva y el origen de nuestro gatito. A partir de ahí se establece una pauta de vacunación adaptada a cada caso en particular, pues no todos los gatos estarán expuestos a los mismos riesgos. A continuación se resumen brevemente algunas de las principales enfermedades de carácter infeccioso que debemos prevenir.

20140628_194245

La rinotraqueítis felina es una enfermedad bastante frecuente en gatitos e incluso gatos adultos. Los dos principales responsables son el herpesvirus y el calicivirus felino. Estos virus se propagan con gran facilidad a través de la secrección  que el gato disemina al estornudar, así como a través de las lágrimas y la mucosidad de la nariz.

Secreción nasal provocada por herpesvirus

Secreción nasal en un gato afectado por rinotraqueitis

Muchos gatos pueden ser portadores subclínicos durante periodos largos de tiempo; es decir, no muestran síntomas, pero cuando los presentan algunos de ellos pueden ser fiebre, pérdida de apetito, apatía, lagrimeo y mucosidad nasal, úlceras bucales, síntomas respiratorios, infecciones crónicas de ojos… Con el tratamiento adecuado pueden llegar a recuperarse, aunque una pequeña parte de los gatos llegan a sufrir cuadros más graves e irreversibles.

Gingivitis crónica provocada por calicivirus

Gingivitis crónica provocada por calicivirus

La panleucopenia felina o enteritis infecciosa felina es una enfermedad vírica muy contagiosa, el virus causante se excreta con las heces u otras secrecciones. La infección puede originarse por contacto directo con las heces de un gato infectado, o por contagio indirecto a partir de un entorno u objeto contaminados (la cama o el comedero, por ejemplo). Se produce una  marcada bajada de las defensas del gatito, y provoca principalmente síntomas digestivos (vómitos y diarrea, que a menudo es sanguinolenta), fiebre, apatía y rechazo de la comida. Como resultado de estos síntomas los gatos pueden sufrir rápidamente deshidratación y anemia. Los gatitos sin vacunar son especialmente vulnerables, y en ellos la enfermedad puede ser mortal con gran rapidez.

El virus de la leucemia felina puede afectar a cualquier gato, pero el riesgo de infección varía dependiendo de la edad, los hábitos, el estado de salud general y el entorno en el que vive o del que proviene, incluso del estado sanitario de los progenitores y la camada. El virus se transmite de madres a hijos durante la gestación y entre gatos, pues se excreta en lágrimas, saliva, orina, heces, … con lo cual con el simple acicalamiento entre dos gatitos se puede transmitir. En algunos gatos el sistema inmunitario no puede erradicar el virus, y estos animales quedan infectados persistentemente durante el resto de la vida. Puede acabar produciéndose la enfermedad e incluso llevar a la muerte pasados meses o años tras producirse la infección. La infección persistente por el  virus de leucemia felina puede propiciar la aparición de un gran número de enfermedades, entre las que se incluyen tumores y alteraciones crónicas. No existe tratamiento curativo, tan solo paliativo, con lo cual el pronóstico en estos casos depende de cada caso en particular y de sus complicaciones.

efusion pleural

Efusión pleural en un gato afectado por leucemia

La Peritonitis Infecciosa Felina afecta sobre todo a gatos jóvenes provenientes de comunidades infectadas por coronavirus. Es muy común la infección por coronavirus vía fecal-oral, pero no es tan frecuente el padecimiento posteriormente de peritonitis infecciosa.  Los síntomas que pueden mostrar son diferentes en función de la forma clínica en la que se presente (húmeda o seca); son muy variables, aunque alguno de los más comunes son el acúmulo de líquidos en la cavidad abdominal. Por el momento no existe tratamiento curativo, y el pronóstico es desfavorable.

En cuanto al Virus de la Inmunodeficiencia felina no hay vacuna disponible en el mercado. Por ello es imprescindible conocer el estado del gato (mediante un sencillo análisis sanguíneo, igual que el que hacemos para leucemia) y poder realizar una buena prevención, o el manejo adecuado en el caso de que esté infectado. La forma de contagio principal es por mordedura de un animal infectado a uno sano (saliva-sangre). El animal infectado puede no presentar síntomas durante tiempo (incluso años), y cuando los presenta algunos de los más típicos son fiebre, pérdida de apetito, gingivitis, estomatitis, diarrea persistente, pérdida de peso, abortos, infecciones crónicas o recurrentes de piel, tracto urinario y sistema respiratorio. La dificultad para superar estas enfermedades serán las culpables de la mayor parte de los signos clínicos y muchas veces de su fallecimiento, por ello es imprescindible un buen estado de salud y prevenir contagios.

Deborah Garcia Martinez

Certificada medicina felina ESVPS ( European school of veterinary postgraduate studies)

Hospital veterinario abros

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s