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La displasia de la válvula tricúspide representa aproximadamente el 5% de las patologías congénitas que suelen diagnosticarse en la clínica diaria. Las razas de perros más afectados son los de raza grande Gran Danés, Pastor Alemán, Golden Retriever, Labrador Retriever y Weimaraner. En el Labrador Retriever está comprobado que es hereditaria, mientras que en el resto sólo se sospecha que pueda serlo.

Os presentamos el caso de Tobi, un Golden Retriever de 1 año de edad sin castrar. Acuden a la consulta porque en los últimos días han notado un aumento del contorno abdominal, está más cansado y con falta de apetito.

En el examen físico abdominal se confirma la distensión abdominal marcada y a la palpación se detecta signo positivo de onda líquida lo cual indica la presencia de ascitis (líquido libre en abdomen)

A la auscultación pulmonar se detecta un soplo sistólico de grado IV/VI en el hemitórax derecho con mayor intensidad en el área de proyección de la válvula tricúspide. Presentaba además un ritmo cardíaco irregular con mucha taquicardia y déficits de pulso. La auscultación pulmonar era normal.

Procedemos a realizar una radiografía en la que se evidencia cardiomegalia (aumento del tamaño cardíaco) con dilatación moderada del atrio derecho. Se aprecia dilatación marcada de la vena cava caudal lo cual es indicativo de fallo cardíaco derecho

radiografia corazon

Al realizar un electrocardiograma se evidencia la presencia de fibrilación atrial.

ecg

Se realiza también un estudio del líquido ascítico el cual al ser un trasudado modificado confirma que la causa sea cardíaca.

Con toda la información obtenida hasta ahora a través de las pruebas realizadas se sospecha de fallo cardíaco derecho de origen congénito por lo que se procede a realizar un estudio ecocardiográfico.

En la ecocardio se observa un aumento severo del atrio derecho y una válvula tricúspide anormal lo cual lleva a que el cierre sea incompleto y se observe regurgitación.

valvula tricuspide

doppler

 

 

 

 

También presentaba regurgitación pulmonar leve no teniendo relevancia clínica.

Doppler 2

 

 

El diagnóstico definitivo es displasia de la válvula tricúspide.

La malformación congénita de la válvula tricúspide se caracteriza por una serie de lesiones patológicas que afectan al aparato valvular el cual está comprendido por las valvas septal y parietal, cuerdas tendinosas y músculos papilares. Como consecuencia se produce una insuficiencia valvular, estenosis o ambas.

Las valvas de la tricúspide pueden estar engrosadas o fusionadas, se pueden observan cuerdas tendinosas anormales (cortas y engrosadas o largas y finas) y los músculos papilares pueden estar mal posicionados en la pared ventricular, tener un desarrollo incompleto o estar ausentes.

En el caso de Tobi las cuerdas tendinosas son anómalas y el músculo papilar  se inserta  en la pared sin cuerdas, lo que hace que la apertura no sea adecuada.

Este movimiento limitado de la válvula es que genera la regurgitación o insuficiencia de la válvula tricúspide. Como consecuencia de la regurgitación el atrio se ve obligado a aumentar de tamaño para albergar toda la sangre procedente del ventrículo por la incompetencia valvular.

Todo ello hace que se desarrollen una serie de mecanismos que en un principio son compensatorios y que ayudan al corazón pero a la larga hacen que este órgano no pueda realizar bien su función, entrando en un fallo cardíaco derecho el cual se caracteriza por distensión abdominal causada por ascitis, hepatomegalia y distensión de las venas yugulares.

La ecocardiografía es la técnica de elección para diagnosticar esta patología y evaluar su gravedad.

No existe en la actualidad y en España tratamiento quirúrgico, por lo que el único tratamiento es médico cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de vida, reduciendo la ascitis y las recidivas.

A Tobi se le administraron diuréticos para controlar la ascitis, inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA):benazeprilo, pimobendan, espironolactona y digoxina para la fibrilación atrial.

A la semana de iniciar el tratamiento con digoxina se analizó en sangre los niveles de este fármaco obteniendo como resultado que estamos en dosis terapéuticas.

En los siguientes controles realizados Tobi no volvió a acumular líquido en abdomen, se controló la fibrilación atrial y puede tener una buena calidad de vida con la medicación.

Cristina Nieto Paredes

Especialista en cardiología y ecocardiografía Hospital veterinario Abros

 

 

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