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Las infecciones parasitarias externas son condiciones que nos encontramos con frecuencia a los largo de la vida de nuestro conejo, por ello aquí os dejamos información sobre los parásitos que les pueden afectar, y así intentar prevenir e identificarlos con la mayor rapidez.

Oreja afectada por Psoroptes cuniculi

Oreja afectada por Psoroptes cuniculi

Sarna del tronco. Debida a ácaros como Sarcoptes Scabiei y Notoedres spp. Se observa habitualmente alopecia, eritema cuáneo, costras y prurito intenso.

Sarna auricular. Está causada por Psoroptes cuniculi y se trata se una infección frecuente. Es muy contagioso, se transmite a través del medio ambiente (las costras con parásitos pueden vivir hasta 21 días en condiciones de humedad y temperatura óptimas) y contacto directo con otros conejos portadores. Es causante de abundante picor y secrección en ambos pabellones auditivos marronácea o blanquecina, y en estadios más avanzados aparecen costras dando aspecto de mil hojas en la oreja que pueden ascender a lo largo del pabellon.

Psoroptes cuniculi

Psoroptes cuniculi

Cheyletielosis. Producida por el ácaro Cheyletiella parasitovax, que vive en la superficie de la epidermis. Los signos clínicos más típicos son un pelo de aspecto casposo, sobre todo en la línea dorsal del cuerpo. Puede haber zonas de alopecia, y disversos niveles de prurito. Muchos conejos son portadores sanos, y se transmite por contacto directo.

Cheyletiella conejo

Cheyletiella conejo

Leporacarus gibbus. La infectación transmitida por este ácaro suele ser poco patógena, con poco o ningún prurito. Muchos de los portadores son asintomáticos, y cuando presentan lesiones suelen ser en forma de alopecias y costras en el dorso del conejo.

Pulicosis. Se pueden infectar por pulgas de perro o gato (Ctenocephalides sp.) o del conejo común y liebre (Spilopsyllus cuniculli). Este último es uno de los agentes responsables de la transmisión del virus de la Mixomatosis. Normalmente las lesiones se dan en la cara, pabellones auriculares y a veces en el dorso. Pueden causar picor, alopecia y lesiones escamo-costrosas.

Miasis cutánea. Causada por la mosca Cuterebra spp., que pone sus huevos cerca de criaderos de conejos. Suele aparcer en épocas cálidas, las larvas migran a la piel del conejo, penetran por un orificio natural y forman nódulos subcutáneos en la línea dorsal de la espalda, los pliegues axilares e inguinales, en abdomen, y región perianal, sobre todo cuando hay diarreas o tras una herida.

Garrapatas. Hemaphysalis leporispalustris es la más frecuente. En infestaciones muy graves puede llegar a ocasionar anemia.

Tiriosis. Se trata de una infestación por piojos picadores Haemodipsus ventricosus. Suelen causar pérdida de pelo, pápulas y abundante prurito. Se transmite facilmente por contacto directo, y los animales más sensibles son los jóvenes, los de criadero o aquellos que presentan carencias alimenticias.
El tratamiento se realiza en función al tipo de parásito que presenta el conejo y las condiciones individuales del animal. Los medicamentos más habituales son ivermectina, moxidectina, imidacloprida, selamectina o lufenuron. El fipronil no debe usarse en conejos.

Las infecciones parasitarias internas o digestivas no son muy habituales en el conejo doméstico, entre las cuales las mas comunes son:

Coccidios del género Eimeria, causantes de enfermedad hepática (E. Stiedae) y de enfermedad intestinal (E. media, E. magna, E. Perforans, E. Irresidua, entre otros)
Nematodos. Passarulus ambiguus, normalmente no es patógeno, se encuentra en las heces del animal. Obeliscoides cuniculi afecta al estómago de los conejos. Balisascaris procyonis causa encefalitis.
Cestodos y trematodos. Los más destacados son Cittotaenia variabilis y Fasciola hepática. Esta última afecta a la vesícula biliar puediendo llegar a causar cuadros graves y como consecuencia la muerte del conejo.

Fasciola, imagen microscópica

Fasciola, imagen microscópica

El tratamiento se realiza en función del estado del animal, de los síntomas y del parásito que esté afectando, normalmente a base de sulfamida-trimetropim, toltrazuril, fenbendazol, ivermectina, selamectina o praziquantel.

Si quieres leer mas información sobre parásitos en conejos, puedes consultar el artículo sobre encephalitozoon: https://elblogdeabritos.wordpress.com/2014/08/11/poyo-conejo-afectado-por-encephalitozoon-cuniculi/

Deborah García Martínez, especialista especies exóticas

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Varios ácaros son capaces de provocar lesiones en la piel de nuestras mascotas. Con este artículo esperamos que podais reconocer las lesiones mejor en el caso de que se produzca la enfermedad y así realizar un tratamiento precoz y además evitar que otras mascotas se vean afectadas. Las principales sarnas que pueden afectarles son:

DEMODICOSIS

Vista microscópica de un ejemplar adulto del parásito

Este tipo de parasitosis se produce por la presencia de Demodex Canis en perro y Demodex Cati en el gato, aunque en este último es mucho menos frecuente. Este ácaro habita en los folículos pilosos del animal, y es transmitido de madres a hijos durante los primeros días de vida, es decir, no hay contagio por contacto, ni entre animales ni a personas.

Las principales causas de que se desarrolle una demodicosis suelen ser problemas inmunológicos o genéticos en animales jóvenes, o, cuando se trata de animales adultos,  generalmente geriátricos, enfermedades de tipo endocrino, tumorales o en menos ocasiones, iatrogénicas (debido a tratamientos inmunosupresores).

Las lesiones que se observan más comúnmente son alopecias, eritema y descamación, en la mayoría de los casos, poco o nada pruriginosas.

Imagen de lesiones localizadas en las extremidades de un perro

Aunque se pueden manifestar de multitud de formas, diferenciamos principalmente dos tipos de demodicosis:

–  Localizada: Aparecen de una a cinco lesiones focales circunscritas. Esta forma solo la encontramos en animales jóvenes.

–  Generalizada: Más de cinco lesiones focales o lesiones extensas; a veces son resultado de la evolución de una forma localizada. Se pueden ver agravadas por infecciones bacterianas.

El diagnóstico de esta patología se realiza tras la observación del ácaro al microscopio; la técnica idónea en este caso es el raspado profundo de la piel, aunque también pueden verse mediante la realización de un tricograma.

SARNA SARCÓPTICA

Imagen microscópica del ácaro causante de la sarna sarcóptica

Esta dermatopatía está causada por Sarcoptes Scabiei var. Canis, que se alojan en túneles que excavan en el estrato córneo de la piel, donde ponen huevos.  Puede afectar a todos los perros, con independencia de la edad, raza, sexo o longitud del pelo. En este caso, sí se trata de una parasitosis altamente contagiosa por contacto directo con el animal infectado, o por contacto con la cama, mantas, material de limpieza, etc. Es menos infectante para gatos y humanos, en los que a menudo es autolimitante (se resuelve sin tratamiento).

La forma clínica más característica son lesiones pápulo-costrosas, eritematosas y alopécicas. Suelen cursar con abundante prurito, lo que en ocasiones hace que observemos erosiones y ulceraciones por el rascado.

Las lesiones suelen empezar por la cabeza (alrededor del hocico, orejas y ojos),  talón, tórax, base de la cola. A medida que va avanzando la sarna,  la espalda, el lomo e incluso el abdomen en casos generalizados se ven afectados; el perro adelgaza y en estados graves emiten un olor característico.

Perro afectado por una sarna sarcóptica

El diagnóstico es a veces complicado. Se obtiene mediante el raspado superficial de la piel y la observación del ácaro; en muchas ocasiones no es sencilla su visualización, por lo que se instaura el tratamiento en base a la sintomatología y el cuadro clínico.

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CHEYLETIELLA

Acaro causante de la Cheyletiellosis, visto al microscopio

Estos ácaros habitan en la queratina epidérmica donde forman pseudotúneles. Se alimentan de deshechos de células, de otros ácaros o por succión de la piel del hospedador. Se desplazan rápidamente, lo cual explica su contagiosidad, sobre todo a otros perros, pero también al gato y al hombre. Sus movimientos son parecidos al lento progreso de las descamaciones, por ello se les denomina “caspa ambulante”.

Pueden adoptar varias formas. Los adultos suelen ser portadores asintomáticos, y los cachorros son los más vulnerables. Los ácaros producen unas pequeñas heridas que se deshacen en escamas características tras secarse. Esta “caspa” se acentúa y el pelo pierde firmeza. En algunas, aunque pocas ocasiones, hay picor.

Lesiones provocadas por Cheyletiella

Se suelen localizar en la espalda y en la cabeza (especialmente en la depresión formada en la frente, al inicio de la nariz) y en los hombros.

El diagnóstico se realiza con la observación del ácaro en el material recogido mediante el método de la cinta adhesiva. También puede verse mediante la realización de un raspado superficial.

SARNA OTODÉCTICA

Vista microscópica del ácaro causante de la otitis otodéctica.

El ácaro de Otodectes Cynoti es el causante de una de las otitis externas más comunes en perros y gatos. Normalmente causa una infección leve y sin síntomas. La transmisión es por contacto directo con facilidad a perro, gato, e incluso a veces a al hombre. El prurito es variable.

Los ácaros se mueven libremente por la piel, normalmente en la profundidad del conducto auditivo externo, pero en ocasiones en otros lugares como cuello, tercio posterior y base de la cola. Evitan las orejas demasiado húmedas y mueren o abandonan su localización después de procesos inflamatorios.

El diagnóstico se realiza por la observación de ácaros en la secreción ótica.

SARNA NOTOÉDRICA

Gato afectado por Notoedres Cati, provocando intensa inflamación y descamación de la zona afectada.

Causada por Notoedres cati, esta parasitosis suele afectar a las orejas (bordes), nuca, cara, aunque también se puede extender a patas y periné.  Se produce en gatos jóvenes o débiles, cuyo estado general suele ser deficiente, aunque la sarna solo afecte a la cabeza.  Al igual que la anterior, también es contagiosa entre animales y a las personas.

Cursa con alopecias, eritemas, descamación, y costras amarillas, y son frecuentes las lesiones oculares por rascado.

Se diagnostica por el cuadro clínico y por observación del parásito tras la realización del raspado cutáneo.

Deborah García Martinez

Veterinaria Hospital veterinario Abros