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El prurito es una sensación desagradable, subjetiva y no adaptativa que provoca el deseo de rascarse.

Vamos a empezar por aprender a reconocer el prurito en nuestras mascotas. Resulta sencillo cuando les vemos rascarse, pero no siempre lo manifiestan de esta forma y muchas veces el propietario puede pensar que se trata de  “manías” o “aburrimiento” lo que en realidad es un intento de alivio del picor.

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Es muy importante identificar estos signos para valorar la presencia e intensidad del prurito.

  • rascado con las extremidades posteriores en axilas, cabeza o flancos.
  • lamido compulsivo y frecuente de la zona interdigital de extremidades anteriores.
  • mordisqueo del flanco, de las extremidades o de la grupa.
  • frotamiento o friccion de flancos con paredes o muebles.
  • frotamiento o fricción del mentón con superficies rugosas. ej. alfombras.
  • cabeceo o movimientos bruscos de la cabeza en sentido lateral.
  • arrastre de la zona perineal o signo de “trineo”.
  • se sacude frecuentemente.
  • acicalamiento excesivo en la especie felina.
  • vómitos de bolas de pelo en la especie felina, puede ser el único signo de picor, ya que muchos gatos se esconden para acicalarse.

Como consecuencia de las acciones anteriores, partiendo de una piel sin lesiones, poco a poco vamos a ir viendo: falta de pelo, eritema (enrojecimiento de la piel), pápulas y pústulas, escoriaciones, seborrea, hiperpigmentación y liquenificacion (oscurecimiento y engrosamiento de la piel).

eritema

Eritema

Papulas

Pápulas

Ahora ya sabemos que tiene prurito, veamos las causas:

I/ En primer lugar tenemos parásitos: pulgas y sarnas. Las pulgas son fáciles de encontrar sobre el animal cuando vive en un ambiente muy infestado. Sin embargo si hay pocas, pueden ser difíciles de ver, ya que tienen muchas movilidad. Una pista son sus heces, unos puntitos negros sobre la piel que se encuentran donde la pulga ha picado. Si cogemos esos puntitos y los ponemos en un algodón mojado con agua veremos como de deshace en sangre. De esta manera nunca vamos a confundirlas.

Debemos tener a nuestras mascotas convenientemente desparasitadas con productos de liberación lenta para prevenir reinfestaciones. Hay productos en spray, champús… que son muy eficaces, eliminando las pulgas adultas, pero no previenen el asentamiento de nuevas pulgas, con lo que al cabo de unos días volveremos a tenerlas de nuevo. No conviene abusar de este tipo de productos ya que resecan mucho la piel y aumentará más el picor en caso de animales alérgicos.

Por otro lado, puede llamarnos la atención ver perros o gatos con muchas pulgas que apenas se mordisquean  y otros en los que nos cuesta encontrar una y que no para de morderse y rascarse. Esto es debido a que hay animales alérgicos a la picadura de pulga y otros no, por lo que más cantidad no implica más picor, más bien es al contrario.

En cuanto a las sarnas, decir que hay varios tipos, unas producen más picor que otras. Así por ejemplo, en la sarna demodécica el prurito es variable, en gatos es más prurítica y si se complica con infecciones bacterianas (pioderma) el picor es mayor. Sin embargo la sarna sarcóptica en perros o notoédrica en gatos es de las enfermedades que más rascado van a provocar.

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El diagnóstico se realiza por raspados sobre la piel o por tricograma (estudio del pelo al microscopio). Las muestras se depositan en unas láminas de cristal con aceita y se observan minuciosamente al microscopio buscando los parásitos o sus huevos.

Se tratan con diferentes antiparasitarios, aunque a veces puede resultar complicado  su control, sobre todo en sarna demodécica generalizada. Los animales que la padecen tienen una alteración genética hereditaria de su sistema inmune que les hace susceptibles a estos ácaros. Por lo tanto podremos tener la enfermedad controlada pero siempre puede volver a manifestarse, sobre todo en momentos de bajadas de defensas.

II/ En segundo lugar las infecciones cutáneas por bacterias (pioderma), por hongos (dermatofitosis) y por levaduras (malasezzias).

  • Pioderma superficial. Casi siempre son debidas a estafilococos, una bacteria que vive normalmente en la piel pero que en determinadas circunstancias puede multiplicarse excesivamente. Por ello, hay que buscar una causa predisponente, generalmente alergias. En un animal alérgico, inicialmente no hay lesiones sino que se generan por efecto del rascado, la piel traumatizada es colonizada por estas bacterias y vemos pequeños granitos (pápulas, pústulas), lesiones descamativas (collaretes), dermatitis piotraumáticas. Son lesiones poco profundas y responden a los antibióticos a las dosis adecuadas y no menos de dos semanas de duración. Muchas veces vuelven a aparecer al poco tiempo, en esos casos debemos encontrar la causa y tratarla.

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Las piodermas se diagnostican por citología de las lesiones y en casos muy concretos se necesitan cultivos     bacterianos que nos permitan identificar las bacterias y nos ayuden a elegir los antibióticos más efectivos.

  • Conocida vulgarmente como tiña, es muy contagiosa entre animales y también a las personas. El grado de picor es variable. Se diagnostica viendo los pelos afectados al microscopio o bien por cultivo. Los tratamientos son largos y es necesario hacer una analítica de hígado a mitad de tratamiento, ya que son drogas que pueden dañar este órgano.
  • Dermatitis por malasezzia: Al igual que las bacterias, viven en la piel de los animales sanos pero ante una causa predisponente (alergias) se multiplican causando enrojecimiento, seborrea grasa, exudado marronáceo y maloliente en oídos y en el nacimiento de las uñas. Tienen predilección por las zonas más grasientas, húmedas y calientes del cuerpo. Por ello muchos perros y gatos alérgicos padecen otitis crónicas o recidivantes.  Las propias levaduras liberan sustancias que desencadenan una respuesta inflamatoria de la piel del animal, aumentando el picor provocado por la alergia predisponente. Además hay animales alérgicos a las levaduras.  Se diagnostican por citología de las zonas afectadas y se tratan con antifúngicos orales o en champúes, lociones, gotas óticas..

III/ La más frecuente: alergias

Se define alergia como una respuesta exagerada del sistema inmune frente a sustancias inofensivas (alergenos).

Se dividen en tres grandes grupos: alergia a la picadura de pulga, reacción adversa al alimento y atopia (alergia ambiental: ácaros y pólenes).

Hay una serie de conceptos que debemos tener tener en cuenta con respecto a las alergias:

  • El umbral del prurito: es la carga de alergenos necesarios en el organismo para que se desencadene el prurito. Es frecuente que un animal sea alérgico a varios alergenos y se necesita una suma de ellos para sobrepasar el umbral de picor. Por ejemplo, un perro que viva dentro de casa puede tener una alergia leve a los ácaros del polvo y al polen de gramíneas. Este perro, tendrá una sintomatología importante en la época de floración de las gramíneas y suave o inaparente durante el resto del año.
  • Protocolo de actuación frente a un paciente alérgico. El veterinario una vez descartadas las causas de prurito mencionadas en los puntos anteriores, puede llegar al diagnóstico de alergia. Este diagnóstico es clínico. Es decir se llega a él por descarte, por la historia clínica y por el tipo y distribución de lesiones en el animal.

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Llegados a este punto, lo primero es descartar una alergia a pulgas, prescribiendo un buen protocolo de tratamiento y prevención antipulgas.

Una vez controladas las pulgas, haremos una dieta de eliminación durante un mínimo de 6 semanas, con una dieta comercial a base de proteína hidrolizada/proteína novel (una fuente proteica que nunca haya comido anteriormente el paciente) o bien una dieta casera con proteína novel. Si en este tiempo remitieron los síntomas, hay que hacer una dieta de provocación para comprobar que vuelven los síntomas.

No hay ninguna prueba de laboratorio que nos permita diagnosticar una alergia alimentaria. Pueden dar falsos positivos. La única prueba fiable es la dieta de eliminación y provocación.

Si los síntomas no remiten con la dieta, el diagnóstico es de alergia ambiental (atopia).

  • Barrera cutánea. La piel es un órgano muy extenso, formado por millones de células unidas entre si, que nos protegen del exterior. Estas células se van desprendiendo según se van muriendo. Se ha visto que en los pacientes alérgicos las células se desprenden con más rapidez (descamación), permitiendo una mayor exposición de las defensas frente a los alergenos . Por eso es muy importante mantener la piel de los animales alérgicos bien hidratada y protegida para fortalecer las uniones intercelulares.
  • Hay dos tipos de pruebas para detectar los alergenos ambientales. Inyectando pequeñas dosis de alergenos en la piel del paciente y midiendo la reacción a cada uno. O bien, sacando una muestra de sangre y enviarla a un laboratorio de alergología para testar diferentes alergenos y ver la respuesta. Estas pruebas nos van a permitir saber que alergenos incluir en una vacuna, nunca un diagnóstico.

Un porcentaje de pacientes atópicos, aunque lleguemos al diagnóstico clínico, nos dará negativo a todos los alergenos que se testen. Esto ocurre sobre todo con buldog francés. Lo que impide la elaboración de una vacuna.

  • ¿Como tratar un animal alérgico?.

Es una enfermedad crónica, que le va acompañar toda la vida. Sólo puede llegar a curarse con una vacuna. El tratamiento va encaminado a minimizar los síntomas, procurando una buena calidad de vida para la mascota y el propietario. No hay un tratamiento standard y es el veterinario quien debe instaurar un tratamiento personalizado, en función del paciente (intensidad de los síntomas, cronicidad del proceso, otras patologías concurrentes..) y también del propietario (disponibilidad de tiempo o económica van a influir en gran medida en el manejo de la enfermedad).

Tabla de diagnóstico y tratamiento

  • Tricograma/raspado/observación de pulgas —tratamiento antiparasitario (pulgas, sarnas)
  • Tricograma/citología — tratamiento: antifúngicos/antibióticos (dermatofitosis/ levaduras/ bacterias)
  • Dieta de eliminación/provocación positiva— tratamiento: dieta a base de proteína novel de mantenimiento para toda la vida.
  • Atopia — tratamientos: hiposensibilización (vacuna), corticoides, ciclosporina, oclacitinib.
  • Todos los animales alérgicos se benefician de la champúterapia (baños frecuentes con champús indicados por su veterinario) y suplementos de ácidos grasos.
  • Finalmente enfermedades raras y muy poco frecuentes, para las que se requieren pruebas especiales, como una biopsia de piel para poder diagnosticarlas. Por ejemplo el pénfigo foliáceo, adenitis sebácea granulomatosa o el linfoma epiteliotropo.

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Elena Diéguez Ordoñez

Veterinaria dermatóloga hospital veterinario Abros

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